«Poco a poco, hay más autoras de cómic y son más reconocidas, pero estamos lejos de la paridad».

 

Ana Galvañ es la prueba de que no hay secretos. Creatividad y trabajo son la combinación perfecta para dedicarse a eso que ansías. La autora de cómics murciana se ha hecho un nombre en un mundo aún masculino pero que, poco a poco, va dando su lugar a la mujer.

¿Qué es, para ti, ser creativa?

Supongo que tener ideas y saber desarrollarlas. Las que trabajamos en esto tenemos que tener el cerebro en constante ebullición.

Antes de dedicarte al cómic, ¿en qué aplicabas tu creatividad?

Al diseño gráfico y a la publicidad.

¿Cómo empezaste en esto?

Dejé la publicidad porque cada vez incluía más ilustraciones en las campañas. En mi entorno me animaron a dibujar y opté por la ilustración. A partir de ahí también me animé a crear cómics, que era lo que más me gustaba.

Ilústranos: ¿cuáles son las diferencias entre el cómic y la novela gráfica?

En realidad no hay diferencias. El término novela gráfica se utilizó en su día como una estrategia de marketing para llegar a un público adulto y con prejuicios. También hay quien lo defiende como un formato diferente, lo que es injusto para obras que no se adaptan a esas medidas, ya que no se las tiene en cuenta de cara a ser mediáticas o a conseguir premios, por ejemplo.

¿Qué ventajas tiene empezar en algo pasada la veintena? ¿Se tiene más claro lo que se quiere hacer?

Supongo que me hubiera beneficiado empezar a dibujar antes, habría cogido más soltura en lo formal. En cuanto a los temas a tratar y a lo que quiero transmitir, ha sido mucho mejor tenerlos más claros y empezar con cierto bagaje. En realidad, no nos debería importar la edad a la que empezamos a crear cosas, porque cada persona tiene su momento; y la presión generalizada por publicar una gran obra a edad temprana, te puede llevar a sufrir mucho durante el proceso y a obtener un resultado que no quieres. El ejemplo de la autora Emil Ferris es ideal para esto. Estuvo muchos años creado un gran libro y publicó su obra maestra a los cincuenta y cinco, cuando estaba muy segura de su trabajo. No tuvo que medrar en redes sociales ni tener contactos porque su obra es incontestable. Esa es una gran lección para autorxs jóvenes.

«Mis historias son básicamente existenciales. Hablo del ser humano y sus sentimientos, sus relaciones, sus dinámicas. Me interesa mucho hablar de lo que nos da pudor, de lo oculto y extraño en nuestro ser -que en ocasiones es más bello de lo que parece-.»

¿Tenemos el gran público una concepción errónea o limitada del cómic, por culpa o como consecuencia de ese ‘bombardeo’ de superhéroes? Personalmente, ¿te gustan este tipo de cómics?

No consumo cómics de superhéroes pero no me molesta que existan. Me repito, pero tenemos que empezar a pensar en el cómic como un medio en el que todo cabe. Desde lo más poético o experimental, hasta los superhéroes y el manga. Nada es excluyente, solo hay que saber elegir qué nos interesa. Lo importante para que la sociedad conozca la heterogeneidad del medio es que se eduque a nuevas generaciones en el cómic como un área cultural importante, como ya se hace en otros países. Con comictecas, exposiciones, asignaturas en institutos y universidades, ayuda institucional, becas, y creando una cobertura mediática adecuada.

¿Qué has pretendido ir contando en tus historias y cómo han evolucionado desde que empezaste?

Mis historias son básicamente existenciales. Hablo del ser humano y sus sentimientos, sus relaciones, sus dinámicas. Me interesa mucho hablar de lo que nos da pudor, de lo oculto y extraño en nuestro ser -que en ocasiones es más bello de lo que parece-. Vivimos en un mundo que pretende aparentar que todo está bien, todo correcto, feliz, buen rollito. Es contradictorio, porque lo necesitamos para funcionar como seres aparentemente civilizados, pero nos lleva a “no ser” de alguna manera. Por eso también represento lo sistémico como parte de esta farsa.

Creo que mis historias han evolucionado en la forma de ser contadas. He intentado añadir más matices, más complejidad gráfica y más sutileza en el sentido del humor. Espero haberlo conseguido.

¿Qué tipo de historias se cuentan mejor en cómic?

El cómic se presta al intimismo y es perfecto para experimentar. Es difícil representar acción y velocidad, por eso tiene mucho valor cuando se consigue. Me gustaría intentarlo más adelante.

Entrevista de Silvia Nortes para Ladies, Wine & Design Murcia:
En mi currículum pone que soy licenciada en Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad. En realidad, solo me gusta escribir. Y aprender, claro. Si no aprendes, se te vuelan las ideas. En mi camino en busca de la plenitud profesional he trabajado en radio, comunicación y gabinetes de prensa. Aunque lo que más me hincha el orgullo es que ‘El País’, ‘El Mundo’ y ‘Vice’, entre otros, se hayan interesado en mis ideas. Como periodista ‘freelance’ soy una profesional de la insistencia hasta que consigo que me publiquen. Escribo desde España para ‘Index on Censorship’ y estoy preparando un libro. También me sale genial el guacamole.

Fotografías realizadas por La Cámara Roja.

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